La adjudicación de esta obra se realizó mediante un concurso del que salimos ganadores gracias a un proyecto original, funcional y eficiente.
La intervención en este local consistía en la adecuación de los espacios actuales de bar musical, en un espacio destinado a la actividad del Colegio de Abogados.
El edificio presentaba huellas del pasado histórico de la ciudad de Tortosa que respetamos, conservamos y restauramos, creando una unión entre el pasado y el presente que evoca armonía y tranquilidad.
Un largo mostrador en color blanco y con letras retroiluminadas da la bienvenida a los colegiados a la vez que se levanta como pieza relevante y destacada sobre el resto de mobiliario en color negro.
El pasillo, estrecho, frío y con poca iluminación natural, se adorna con un papel pintado que da un toque alegre pero sutil y se ilumina con paneles decorativos de luz cálida. Si seguimos este camino llegamos hasta la biblioteca y sala polivalente, debidamente distribuida y estudiada de forma que se permita la rápida conversión de ésta en sala de juntas y convenciones mediante la colocación de una vidriera móvil plegable.
Las altas estanterías de madera de nogal con escaleras, permiten el aprovechamiento de toda la altura de la estancia y aportan gran capacidad de almacenamiento.
Por último y para darle un toque cálido y acogedor, el rojo aporta luminosidad y alegría en un ambiente generalmente marcado por la seriedad.
El sótano antiguamente se convirtió en una cisterna de almacenamiento de aguas, actualmente fuera de uso y con una fabulosa arquitectura de techos formados por bóvedas de medio punto, se utilizará para alojar los archivos. Esta maravilla de la arquitectura quedará oculta a la vista pero presente gracias la conservación de una abertura en el suelo de la planta baja cubierta con cristal pisable y que nos transporta al pasado histórico del espacio.












